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07/04/2010 ¿Qué democracia queremos los venezolanos? La primera parte del informe sobre valoraciones de la democracia en Venezuela fue publicada en la Revista SIC 722 (marzo 2010) y aquí la reproducimos íntegra. Etiquetas:democraciainvestigaciónvenezuelacentro gumillajose virtuoso
Recursos
Vea además:
1. Presentación: Valoraciones de la democracia en Venezuela
. La investigación desarrollada por el Centro Gumilla.
2.  Artículo: "Hacia el centro y buscando consenso", publicado en la Revista SIC 723, de abril de 2010, también disponible en la web.


¿Qué democracia queremos los venezolanos?

José Virtuoso sj

La idea de democracia que se ha ido conformando en los últimos 20 años en América latina es producto de largas crisis económicas, sociales e institucionales por las que han atravesado nuestras sociedades, en las que aparecieron nuevas demandas e imaginarios colectivos. Venezuela, y la llamada región andina en general,  han protagonizado de manera especial este proceso conflictivo y contradictorio de cambios. En la última década en varios de los países de esta región, sus gobernantes son quienes más han abanderado a nivel latinoamericano el carácter genuinamente democrático de sus propuestas en contraposición a otras prácticas que reivindican para sí el mismo adjetivo.

En este contexto, más universal, regional o nacional, según se extienda la mirada, se ha venido re-significando la idea de democracia y sus aproximaciones valorativas. Y quizás lo más propio de  este proceso no es la prescindencia de significados anteriormente convalidados sino la agregación de otros nuevos valores que se equiparan en rango de importancia. La diversidad de interpretaciones también se ha hecho sentir, para unos estamos simplemente ante gobiernos personalistas de carácter autoritario, legitimados clientelar y electoralmente. Para otros se trata del surgimiento de un nuevo modelo político, todavía en gestación. Finalmente, otros intentan buscar lo propio y característico de cada proceso político para evitar falsas generalizaciones y prototipos.

Autores como Robert Dahl y Guillermo O’ Donnell, después de estudiar la historia de los procesos democráticos en las culturas occidentales modernas, concluyen que la democracia es el resultado de una intensa y denodada experiencia social e histórica que se ha construido en la cotidianeidad de muchas realizaciones exitosas, combinadas con otras muchas frustraciones y omisiones, quehaceres, intercambios y aspiraciones de quienes han sido sus protagonistas. “Debemos recordar que tras los prometedores comienzos, la democratización no evolucionó siguiendo un camino ascendente hasta nuestros días. Hubo subidas y recaídas, movimientos de resistencia, rebeliones, guerras civiles, revoluciones, etc…”1

Desde esta perspectiva histórica queremos acercarnos a la multiplicidad de significados que se esconden tras la palabra democracia en el país y en AL, para  decantar los elementos sustantivos que le están dando contenido ideológico y valorativo en la ciudadanía.

Para ello nos hemos propuesto en el Centro Gumilla desarrollar una investigación cuantitativa y cualitativa que ponga de manifiesto cómo los ciudadanos y los actores políticos organizados en Venezuela y, más en general en América Latina, piensan y evalúan el sistema democrático, cuáles son los significados más comúnmente aceptados, cuáles son las vinculaciones afectivas más comunes con el término y qué expectativas están presentes.

Desde esta perspectiva diseñamos una primera indagación para el caso venezolano a través de un estudio cuantitativo, utilizando la técnica de la entrevista personal y directa en hogares, por medio de un cuestionario estructurado en función de los objetivos planteados.

El tamaño de la muestra es de 2.000 entrevistas realizadas a hombres y mujeres, mayores de 18 años de todas las clases sociales. El nivel de confianza es del 95%, con un error máximo admisible de 2,19%. El estudio se realizó en municipios de 25.000 o más de habitantes, pertenecientes a todo el territorio nacional exceptuando los estados Amazonas y Delta Amacuro.

El trabajo de campo se realizó desde el 14 de septiembre al 9 de octubre de 2009. El diseño del estudio, su ejecución en campo y el análisis estadístico fue realizado por la empresa Ceninvest.

La información obtenida es muy amplia, rica y variada. En esta entrega nos vamos a concentrar en lo que consideramos es la matriz ideológica que constituye actualmente la concepción de la democracia en la ciudadanía venezolana. Dejamos para posteriores publicaciones otros hallazgos obtenidos.

Democracia y régimen económico
El análisis de los datos del cuadro 1 muestra que los venezolanos se inclinan mayoritariamente hacia un régimen de economía mixta, en donde se articulen la libre iniciativa, la propiedad, la empresa privada, el derecho a acumular riqueza, la inversión extranjera y la intervención reguladora del Estado. En este sentido, la mentalidad económica del siglo XXI sigue siendo deudora del siglo  XX venezolano en donde se desarrolló e impulsó un modo de producción capitalista asignándole un puesto protagónico al Estado, como distribuidor de renta, generador de empleo y regulador general de la economía.

También como en el pasado, la pregunta: ¿hasta dónde llega la intervención del Estado? divide en dos partes más o menos iguales a los venezolanos. En los extremos se ubican los que quieren el control total del Estado y los que se muestran en total desacuerdo (28% vs 37%), en posiciones más moderadas el 29%. Cuando se pregunta de manera más específica por el control del sector público sobre la economía del país, el 27% se muestra muy a favor, el 29% en desacuerdo, y en posiciones más moderadas se ubica 34%.

Sin embargo, la intervención del Estado en cualquiera de sus versiones debe garantizar y dejar margen suficiente para el ejercicio de las libertades económicas, la iniciativa privada, el derecho a la propiedad privada y promover la empresa privada como la mejor forma para generar empleo y prosperidad.

Sin embargo, en el cómo ha de funcionar la empresa privada hay también acuerdos y desacuerdos más o menos repartidos en partes iguales. El 50% considera que en la empresa privada los empleados deben ser accionistas y el 49% está en desacuerdo, aunque también en diversos grados.

Con respecto a la intervención del Estado hay dos grandes acuerdos: la mayoría ve positivamente la nacionalización de las empresas básicas para garantizar la soberanía. Y la mayoría también rechaza la idea de un Estado que expropia a los ricos o adinerados para distribuir sus bienes entre los pobres (61%), aunque hay un grupo significativo que se muestra de acuerdo con estas prácticas (38%). Esta distribución de pareceres es semejante a la que revelan las respuestas a la pregunta sobre si la democracia  debe garantizar el derecho de las personas a acumular riquezas. Un 58% se muestra de acuerdo con ello (aunque en diversas proporciones) y un 39% en desacuerdo.

También hay un alto nivel de acuerdo con la idea de que las leyes en un sistema democrático deben garantizar la inversión del capital extranjero para el desarrollo del país.

Finalmente, se señala contundentemente que en una democracia debe prevalecer el trabajo (89%). Lo que puede implicar al menos dos aspectos íntimamente vinculados. El sistema económico debe privilegiar la capacidad de emplear a la sociedad en la producción de bienes y servicios, a la vez que proteger los derecho al trabajo y de los trabajadores por sobre cualquier otro factor.

Los acuerdos fundamentales sobre las garantías que deben mantenerse  para impulsar la iniciativa privada, la valoración de la empresa privada para el desarrollo del empleo, el rol concedido al capital extranjero en el desarrollo del país, el derecho a la acumulación de riquezas, entre otros acuerdos expresados, señalan claramente que los venezolanos aspiran a una orientación política de la economía que les permita desplegar sus capacidades de inversión de capital y de trabajo para generar riqueza desde su propio esfuerzo personal. Las intervenciones del Estado y el control que pueda ejercer en la vida económica se justifican sólo si garantiza esa dirección. 

Democracia social

Se consultó a los encuestados sobre los grandes fines que deberían orientar políticamente a la sociedad venezolana. Para éstos el régimen político preferido es la democracia (89%, ver cuadro 4), rechazándose abiertamente un régimen dictatorial, solamente el 9% de la muestra, dijo preferir una dictadura, ver cuadro 4).

Según el cuadro 2, la democracia no es sólo un régimen político, sino fundamentalmente un modo de construir el bienestar social (86%), un modo de garantizar que la producción de bienes y servicios permita alcanzar el bienestar colectivo (87%), llegándose a considerar que la igualdad es el derecho humano más importante del ciudadano (82%).  Lo que no implica el desconocimiento del resto de los derechos humanos fundamentales, pues según la indagatoria realizada todo gobierno debe respetar los derechos humanos (90%). Desde esta perspectiva suena lógico que  el 72% haya considerado que el gobierno debería empeñarse en tratar de disminuir las diferencias sociales y el 61% esté de acuerdo con que éste debe ayudar a la gente pobre aunque signifique endeudarse. 

Para llevar adelante estos objetivos, frente a la persistencia de la desigualdad, pues se tiene la percepción de que hay mucho poder concentrado en unos pocos (70%), el gobierno debe tener mucho poder para responder a las necesidades del pueblo (62%).

En este marco es comprensible que los encuestados hayan señalado mayoritariamente que en democracia la felicidad del pueblo es el valor supremo (85%) y debe predominar la solidaridad de la gente, junto con la fraternidad y el amor (86%).

Los datos señalan contundentemente que en el imaginario político actual de los venezolanos, el concepto de democracia está íntimamente vinculado al contenido social de la misma. La democracia es una forma de Estado y de gobierno orientados ambos a garantizar la inclusión, la equidad y el bienestar colectivo.

Desde esta perspectiva se pueden leer más integralmente los datos señalados en el apartado anterior. Para alcanzar la igualdad y la inclusión social se requiere que el Estado intervenga muy activamente en la economía, y en general, en el direccionamiento de la sociedad, para abrir espacios para el trabajo y la inversión, para ofrecer oportunidades de desarrollo personal. Por eso valoriza de manera sustancial a la empresa privada, las libertades económicas y las relaciones con la inversión extranjera.

El régimen político democrático.

El PNUD, en su informe sobre Democracia en América Latina, 2004, define 3 elementos básicos para la constitución de un régimen político democrático:
  • La concepción del ser humano como sujeto portador de derechos que son inherentes a su condición de persona. Corresponde al Estado garantizarlos por encima de cualquier otra norma o interés nacional.
  • La organización de la sociedad y el Estado debe garantizar el ejercicio de la ciudadanía, mediante un ordenamiento institucional que permita el ejercicio de los derechos civiles, sociales y políticos de las personas, individual y colectivamente consideradas.
  • La conformación del gobierno mediante elecciones libres, competitivas e institucionalizadas. El ejercicio del mismo y el desarrollo de los actos del resto de los poderes públicos, ajustados a la constitución y a las leyes, y sometidos a la revisión y censura de la ciudadanía, en forma libre y transparente.
¿Hasta dónde los venezolanos están de acuerdo con estos postulados que convencionalmente han definido a las democracias modernas?
En el cuadro 3 llama la atención los altos porcentaje de acuerdo sobre el derecho de los ciudadanos para intervenir directamente en la gestión del gobierno y en la orientación de lo público. La participación masiva de ciudadanos en decisiones políticas, económicas y sociales es fundamental en vida democrática (87%), el gobierno debe consultar a los ciudadanos para realizar los cambios sociales, económicos y políticos (77%), el pueblo debe marchar como una forma de protestar si el gobierno toma decisiones que afecten su nivel de vida (80%). Cualquier ciudadano puede influir con su opinión en la política (74%), un buen sistema de gobierno es el que comparte el poder con los ciudadanos (82%), en democracia, toda persona tiene derecho a opinar sobre los problemas de su comunidad (87%). Los venezolanos aspiran al ideal de lo que el Informe del PNUD llamó en el año 2004 “democracia de ciudadanos.”

El ideal es consecuente con el fuerte contenido social que se asocia a la democracia. En efecto, si ésta pretende ser un régimen de equidad e inclusión que garantice el bienestar colectivo requiere de la participación activa del ciudadano. El gobierno del pueblo para el pueblo.

La participación ciudadana debe ejercerse en forma directa y a través de todo tipo de asociaciones, que deben ser respetadas y reconocidas por el gobierno (89%). A esta participación directa se le concede más peso e importancia en la orientación del destino del país que a los partidos políticos (83%), aunque éstos se consideren imprescindibles en cualquier democracia, según la evaluación de los encuestados. Incluso se privilegia la comunicación directa, sin intermediarios, con el Presidente de la República para que éste pueda cumplir con la gente (72%. Ver cuadro 4).

Sin embargo, la práctica de la participación es  muy baja, aunque se considere que el ciudadano es primero y que su participación directa y a través de organizaciones civiles es la garantía para lograr la inclusión, la equidad y el bienestar. En efecto, solamente el 33,3% de la muestra dijo participar ocasionalmente en organizaciones sociales y económicas, especialmente las de tipo religioso, deportivas, educativas y culturales. Siguen en orden descendente, con menor porcentaje, las misiones, los consejos comunales, las juntas de vecinos, las comunas, las cooperativas, gremios y sindicatos. La participación política reportada en reuniones de partidos políticos, marchas y asambleas de ciudadanos, también es ocasional y alcanza sólo al 17,5%. Del dicho al hecho hay un trecho muy amplio, que deja apagado al motor político de la participación.

A los valores convencionales de la democracia se les concede un peso muy importante. Hay un gran acuerdo con la idea de que en democracia deben existir elecciones libres, imparciales y periódicas (88%). De hecho, la participación electoral encontrada es muy alta. El 64% de los consultados dijo haber participado en todos los 4 últimos procesos electorales. 26% dijo haber participado en algunas de las últimas convocatorias electorales. Sólo el 10% dijo no haber participado en ninguno de los 4 últimos procesos electorales.

Se considera también muy importante que tanto los ciudadanos como el gobierno se mantengan bajo el imperio de las leyes y la Constitución Nacional (78%). En una democracia efectiva los gobernantes se deben alternar en el poder (74%). Lo que indica que no todos los que votaron a favor de la enmienda sobre la posibilidad de la reelección indefinida de representantes al ejercicio de cargos públicos en febrero de 2009, están de acuerdo efectivamente con la reelección, sino más bien con la posibilidad de que se presenten como candidatos a la competencia electoral indefinidamente.

Las gobernaciones y alcaldías deben tener autonomía en las decisiones para resolver problemas (80%). Los poderes públicos deben actuar con independencia y autonomía (78%). En una democracia moderna debe predominar la tolerancia y el pluralismo político (85%). Todo gobierno debe respetar los derechos humanos (90%).

Se registra en la indagación realizada una tensión entre la importancia concedida a los derechos que consagran la igualdad y aquellos que garantizan la libertad de expresión y libertades económicas. Cuando se sometió a la consideración de los encuestados la proposición: “Le doy más importancia a la igualdad de oportunidades para todos que a la libertad de expresión y libertades económicas”, el 41% mostró algún grado de acuerdo frente al 53% que señaló su desacuerdo. Este dato hay que leerlo conjuntamente con el 82% que señaló que en democracia la igualdad es el derecho humano más importante del ciudadano.

Por otra parte, se concede un peso muy importante al ejecutivo nacional en la conducción del proceso político. Para satisfacer las necesidades del pueblo la responsabilidad debe recaer en el gobierno que lo representa (73%), su actuación es clave para garantizar la inclusión y la equidad. La relación de la ciudadanía y el gobierno debe ser directa, sin intermediarios.

Finalmente, se rechaza la violencia política (66%) y la corrupción (70%).  
 
Algunas conclusiones y reflexiones finales
  1. Los datos señalados hablan claramente de una re-significación de la democracia en Venezuela. Ésta sigue manteniendo sus atributos convencionales, pero se ha ampliado su contenido, dándole gran importancia a la búsqueda de la inclusión, la equidad y a la participación ciudadana como mecanismo político privilegiado para garantizar esos fines.
  2. Se privilegia la comunicación y participación política directa, sin intermediarios, aunque ello no resta importancia a la mediación política de los partidos políticos y organizaciones sociales.
  3. Del dicho al hecho hay un gran trecho, pues la participación social y política sigue siendo muy débil, aunque la participación electoral es muy alta. 
  4. Hay una manifiesta tensión entre qué se debe privilegiar en una democracia: ¿el ejercicio de las libertades o las garantías que aseguran mayor equidad e inclusión social?
  5. Esa tensión se manifiesta también en el tipo de modelo económico deseado. Lo que aparece a la vista es un tipo de régimen de economía mixto, en donde conviven el Estado y el mercado, asignándole al Estado para algunas funciones un fuerte rol intervencionista en la sociedad y en la economía, pero a la vez concediéndole gran valor a la libre iniciativa privada.
  6. Se le concede en general una rol privilegiado a la actuación política del gobierno nacional y al Presidente de la República como a su máximo representante. Es en esta instancia en donde recae la responsabilidad fundamental para lograr los objetivos de bienestar, inclusión y equidad. Para ello es necesario que disponga de mucho poder para responder a las necesidades del pueblo. También es necesaria una comunicación directa, sin intermediarios.
  7. La encuesta señala también tres polarizaciones que cruzan el escenario político. Por una parte, existe una polarización social entre los sectores ABC y los sectores D y E. Entre ellos hay percepciones muy contrapuestas en cuanto a la evaluación de los distintos tópicos políticos sometidos a su consideración: percepción de la democracia actual, identidad política, percepción de sus condiciones económicas y perspectivas del país. Son dos visiones distintas y contrapuestas. La otra polarización es de tipo político. Los chavistas tienden a evaluar la democracia desde su identidad y pertenencia política. Los antichavistas suelen hacerlo en sentido contrario. La otra división que es posible encontrar es la ideológica. En efecto, se puede construir un mapa de posiciones ideológicas polarizadas en torno a las ideas más convencionales de la democracia versus la concepción de ésta como un régimen que privilegia la igualdad y participación. En este segundo grupo es posible distinguir entre los más radicales y los más moderados. Esta división ideológica coincide también con la polarización política. Pues los primeros se identifican más con la oposición al presidente Chávez y los segundos están más identificados con él. En nuestro mapa es posible señalar la siguiente clasificación:
 
    • Grupo A:
      Demócratas socialistas del siglo XXI: 31%
      Demócratas socialistas moderados: 33% 
    • Grupo B:
      Demócratas liberales: 27%
    • Aparece también un tercer grupo que llamamos “los autoritarios”, que ocupa un 9% de la muestra.
 
Cuadros

Cuadro 1
  A B C D
1 Cuadro 1: Democracia y modelo económico      
Resultados en porcentajes      
Base: 2000 entrevistas      
Escala de evaluación:      
1. Totalmente de acuerdo, muy de acuerdo, algo de acuerdo      
2. Totalmente en desacuerdo, muy en desacuerdo, algo en desacuerdo      
3. NS / NC      
Comentarios 1 2 3
9 El Estado debe garantizar que las riquezas de las personas adineradas se distribuya entre los pobres 38 61 1
10 No le doy importancia a las libertades económicas y políticas 22 73 5
11 Es bueno para el país la abolición de la propiedad privada 24 71 5
12 Hay más progreso para el país si el Estado controla todos los sectores de la sociedad 45 50 5
13 Me gustaría un gobierno donde el sector público tenga poco control sobre la economía del país 50 45 5
14 En una democracia el Estado debe nacionalizar las industrias  
básicas para garantizar la soberanía
59 39 2
15 Las leyes en un sistema democrático deben garantizar la inversión del capital extranjero para el desarrollo del país 77 19 4
16 La democracia debe garantizar que la empresa privada sea la mejor forma para generar empleo y prosperidad 74 23 3
17 En una democracia debe prevalecer el trabajo 89 9 2
18 En la empresa privada los empleados deben ser accionistas 50 45 5
19 En una democracia el Estado debe intervenir en la economía pero dejando margen a la iniciativa privada 74 23 3
20 La democracia debe garantizar el derecho a las personas de  acumular riquezas 58 39 3
21        
Cuadro 2
  A B C D
1 Cuadro 2: Democracia social      
Resultados en porcentajes      
Base: 2000 entrevistas      
Escala de evaluación:      
1. Totalmente de acuerdo, muy de acuerdo, algo de acuerdo      
2. Totalmente en desacuerdo, muy en desacuerdo, algo en desacuerdo      
3. NS / NC      
Comentarios 1 2 3
9 En la democracia la felicidad del pueblo es el valor supremo 85 12 3
10 Me gusta un sistema de gobierno en donde predomina la solidaridad de la gente, junto con la fraternidad y el amor 86 11 3
11 En democracia se debe garantizar que la produccion de bienes y servicios permita alcanzar el bienestar colectivo 87 9 4
12 En democracia la igualdad es el derecho humano mas importante del ciudadano 82 13 5
13 El gobierno debería empeñarse en tratar de disminuir las diferencias sociales 72 24 4
14 Hay mucho poder en este país concentrado en unos pocos 70 26 4
15 La democracia no es sólo un régimen político, sino fundamentalmente un modo de bienestar social 86 12 2
16 El gobierno debería ayudar a la gente pobre aunque signifique endeudarse 61 37 2
17 No me importa cualquiera que sea el sistema de gobierno, si logro mi bienestar personal 30 68 2
18 El gobierno debe tener mucho poder para responder a las necesidades del pueblo 62 35 3
19 Todo gobierno debe respetar los derechos humanos 90 7 3
20        
Cuadro 3
  A B C D
1 Cuadro 3: Democracia y participación      
Resultados en porcentajes      
Base: 2000 entrevistas      
Escala de evaluación:      
1. Totalmente de acuerdo, muy de acuerdo, algo de acuerdo      
2. Totalmente en desacuerdo, muy en desacuerdo, algo en desacuerdo      
3. NS / NC      
Comentarios 1 2 3
9 Los ciudadanos tienen más derecho de decidir el destino del país que los partidos políticos 83 15 2
10 La participación masiva de ciudadanos en decisiones políticas, económicas y sociales es fundamental en vida democrática 87 9 4
11 El gobierno no debe consultar a los ciudadanos para realizar los cambios sociales, económicos y políticos 22 77 1
12 El pueblo debe marchar como una forma de protestar si el gobierno toma decisiones que afecten su nivel de vida 80 19 1
13 Cualquier ciudadano puede influir con su opinión en la política 74 22 4
14 Un buen sistema de gobierno es el que comparte el poder con los ciudadanos 82 14 4
15 En democracia, toda persona tiene derecho a opinar sobre los problemas de su comunidad 87 9 4
16 Prefiero un sistema de gobierno donde el ciudadano tenga más importancia que el gobierno en la solución de los problemas 74 23 3
17 Un gobierno democrático debe reconocer y respetar todo tipo de asociaciones y relaciones entre los ciudadanos 89 10 1
18 Los consejos comunales son la solución para lograr más participación de los ciudadanos y resolver los problemas de las comunidades 66 32 2
19        
Cuadro 4
  A B C D
1 Cuadro 4: Democracia, libertad y autonomía      
Resultados en porcentajes      
Base: 2000 entrevistas      
Escala de evaluación:      
1. Totalmente de acuerdo, muy de acuerdo, algo de acuerdo      
2. Totalmente en desacuerdo, muy en desacuerdo, algo en desacuerdo      
3. NS / NC      
Comentarios 1 2 3
9 Yo estoy a favor que una dictadura vuelva a gobernar el país 8 89 3
10 Para satisfacer las necesidades del pueblo la responsabilidad debe recaer en el gobierno que lo representa 73 24 3
11 Todos los ciudadanos, incluidos los gobernantes están bajo el imperio de las leyes y la Constitución Nacional 78 18 4
12 En una democracia efectiva los gobernantes se deben alternar en el poder 74 23 3
13 En una democracia moderna debe predominar la tolerancia y el pluralismo político 85 11 4
14 En un país debe predominar la libertad de enseñanza y libertad de cultos 85 12 3
15 En el país debe predominar un solo pensamiento en lo político 26 69 5
16 El pueblo debe confiar plenamente en sus principales líderes políticos 62 37 1
17 Le doy más importancia a la igualdad de oportunidades para todos que a la libertad de expresión y economía 41 53 6
18 La protesta violenta se justifica si el gobierno actúa mal, porque así se logra que hagan caso al pueblo 31 66 3
19 Las gobernaciones y alcaldías deben tener autonomía en las decisiones para resolver problemas 80 18 2
20 Los poderes públicos deben actuar con independencia y autonomía 78 19 3
21 Para que el Presidente de la República pueda cumplir con la gente es deseable comunicarse con el pueblo sin intermediarios 72 26 2
22 Yo puedo aceptar que un político sea corrupto siempre y cuando trabaje en beneficio del pueblo 27 70 3
23 En democracia deben existir elecciones libres, imparciales y periódicas 88 10 2
24 No estoy seguro de que la democracia valga toda la molestia y preocupación que causa a la gente 29 64 7
25 En una democracia, la fuerza armada debe estar bajo el control de los civiles 39 55 6
26 En una democracia el pueblo debe decidir sus asuntos, sin intervención de los partidos y dirigentes políticos 68 29 3
27 Sea lo que sea, lo que ocurre en la política no me afecta mucho 23 73 4
       

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