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17/05/2011 San Agustín también busca la paz En el marco del proyecto Construyendo comunidad con las comunidades, los alumnos del Colegio Don Pedro idearon un complejo cultural para ayudar a rescatar y reinsertar a los jóvenes de la zona que andan por el mal camino Etiquetas:violenciaescuelaeducaciónvenezuelapazcolegio don pedrosan agustin
Recursos
Martha Eloina Hernández*

Desde el pasado noviembre, el lema Saber y creer que se puedeunió a un grupo de estudiantes de Administración, mención Turismo, del Colegio Don Pedro de Fe y Alegría, en San Agustín del Sur. El grupo, conformado por Angely Pérez, Daivis Galindo, Saturnino Luna, Dorian Cartagena, Jaiker Avache, Víctor Barrios y Eduardo Arteaga, recibió talleres del Centro Gumilla: salieron con herramientas para elaborar proyectos en aras de fortalecer la organización comunitaria.

 

 

Los jóvenes se han planteado la construcción de un complejo cultural constituido por un módulo de orientación, un centro comercial y canchas deportivas. La idea es aprovechar las ventajas del novel transporte que surca los cielos de este populoso sector, el Metrocable; es decir, darle un matiz distinto al teleférico y aprovecharlo no sólo como un medio para trasladarse desde Parque Central hasta las diversas estaciones, sino como un vehículo para explotar el potencial de la zona como ruta turística.

Con esta iniciativa, los estudiantes (que el próximo año serán técnicos medios en Turismo) pretenden integrar los diversos sectores de San Agustín del Sur que se ven representados en las cinco estaciones del Metrocable: San Agustín, El Manguito, La Ceiba, Hornos de Cal y Parque Central.

El proyecto tiene una finalidad clara: integrar a la comunidad en las áreas cultural, educativa y deportiva. Los jóvenes se han planteado una biblioteca en físico con sus respectivos archivos y dotación; pero además, una virtual. Y salas de exposiciones. “Queremos que se conozca la cultura de San Agustín. Queremos crecer como comunidad y como país”, señala Dorian Cartagena, estudiante de quinto año.

Angely Perales, cursante de quinto año y la única representante femenina del grupo, es enfática al afirmar que aspira a que la propia comunidad sea la protagonista. Precisa que el proyecto está concebido para recuperar los espacios abandonados por décadas y convertirlos en sitios de recreación; estiman que el proyecto permitirá que jóvenes del barrio -que han dejado los estudios y se han adentrado en el inframundo de la delincuencia- sean reinsertados a la comunidad. Perales asegura que dentro de la parroquia hay mucha gente con capacidades y talentos por desarrollar. “Tenemos que quitarnos esa etiqueta de que San Agustín es un barrio y matan gente todos los días. Queremos que vengan y vean la parte positiva”, agregó.

 
Más deporte, menos violencia

En cuanto a los deportes, para Daivis Galindo es importante que cada sector de San Agustín tenga su propia cancha. Comenta que, a pesar de que el proyecto está dando sus primeros pasos, han encontrado receptividad en la comunidad. Sin embargo, para que el plan tenga una ejecución a plenitud y de mayor impacto, es necesario que sea depurado para presentarlo ante los consejos comunales, los organismos gubernamentales, el Metrocable y el Centro Gumilla. De esta manera, y a través de un trabajo mancomunado, lo que empezó como un trabajo de muchachos se puede convertir en la columna vertebral de todo el sector. “Estamos puliendo las presentaciones, estamos tomando las fotos donde queremos que sean las canchas. Queremos que nuestros compañeros piensen en futuro y que tengan la oportunidad de ser deportistas”, dice Galindo. Por su parte, Saturnino Luna expresa: “Cada día hay jóvenes que se levantan sin hacer nada y están caminando nuestras barriadas o parados en las esquinas. Queremos que se integren a la comunidad y se levanten pensando qué van a hacer, en qué van a utilizar su tiempo”.

Se utilizará el Metrocable como ruta turística para cambiar la imagen de barrio violento por la de un sitio de gente con talento. “Queremos que la comunidad junto a nosotros sea la protagonista; que la gente utilice la ruta del metro para llegar a las canchas y participe de las competencias internas”.

Destacó que a través de la construcción de canchas y gimnasios al aire libre, en los espacios abandonados, los jóvenes tendrán un “medio de distracción” que los ayudará a alejarse de “los vicios y malos pasos”.

Galindo y Luna también estudian quinto año y se consideran como hermanos porque, además de compartir junto a sus compañeros del Colegio la preocupación por humanizar San Agustín, les interesa la música, el fútbol y se la “pasan juntos para arriba y para abajo”.

 
Liderazgo en ascenso

Eduardo Arteaga y Víctor Barrios, estudiantes de quinto y cuarto año respectivamente, propusieron a la dirección del plantel la creación de una Proveeduría Estudiantil para ofrecer  materiales escolares a menor costo. Barrios y Arteaga han participado en el modelo de simulación de las Naciones Unidas (Unamun), en el que los estudiantes aprenden destrezas basadas en la tolerancia, la negociación, el trabajo en equipo y la exposición de ideas en su papel de embajadores del sistema que conforma la organización. “Se trata de formar jóvenes emprendedores para un mundo mejor, porque lo que hay que defender es el interés público de la gente. No se trata de conveniencias, sino de formar un país”, afirma Arteaga. Para Barrios con los modelos de simulación se aprende a “tomar en cuenta todas las ideas”.

 
Solidaridad comunal

Desde hace cinco años, cuando comenzó la construcción del Metrocable para los habitantes de San Agustín, se dibujó la posibilidad de fortalecer la autogestión como un mecanismo para atender las necesidades del contexto social. Ellos no sólo estuvieron encargados de la mano de obra en la construcción, sino que son los encargados de laborar en sus instalaciones. Es decir, existe un alto sentido de pertenencia con este sistema de transporte.

Por tal razón, los muchachos tienen clara la idea de lo que quieren para su comunidad y para su entorno. Metrocable es la oportunidad para que la comunidad se organice y vaya creando puntos culturales y turísticos.

Con 55 años de experiencia en el sistema educativo venezolano, Fe y Alegría como institución dedicada a la promoción de una educación en valores en los sectores más desfavorecidos del país, acogió las propuestas de estos jóvenes emprendedores; pero es necesario el trabajo conjunto y por ello Angely Perales exhorta a los consejos comunales para que escuchen, ayuden y creen microempresas.

 
* Periodista.
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