Gumilla

En enero de 1968 nació el Centro Gumilla en la urbanización El Paraíso, posteriormente se mudaría en 1973 a Santa Mónica y en 1985 a la sede actual de la esquina de La Luneta en Altagracia, al norte del Ministerio de Educación. Son 40 años de servicio y testimonio en búsqueda de la justicia social que brota de nuestra fe en Jesús que se preocupó por los más pobres y excluidos.

El país ha cambiado mucho en estos 40 años. También desde una misma fe y compromiso el Centro Gumilla, oteando el contexto, las transformaciones y las necesidades de nuestro pueblo, ha ido presentando diversas propuestas y análisis al país, y a grupos y organizaciones políticas, educativas, sociales y populares. También desde su fisonomía profesional cambiante con el tiempo, sacerdotes y laicos involucrados y comprometidos desde la fe con la justicia y la igualdad han ido presentando análisis más completos y diversas propuestas organizativas y formativas más enriquecedoras. ¡Qué no ha sucedido en 40 años! De los 70 de SIC, 40 han sido motorizados por la responsabilidad y gerencialidad del Centro Gumilla. Por su parte la revista Comunicación que había nacido del añorado Centro de Comunicación Jesús María Pellín, creció y se desarrolló a partir de 1985 con autonomía y libertad como parte integrante y componente esencial de los análisis y reflexiones del Centro Gumilla. Así pues, estas dos publicaciones se han convertido en pilares fundamentales de la estrategia comunicacional del Centro Gumilla.

Los orígenes

La gestación del Centro Gumilla no provino de la nada. Esta propuesta hunde sus raíces en la preocupación social de la Compañía de Jesús por las desigualdades y la pobreza que se vivían en América Latina. En nuestros países latinoamericanos junto a otros sacerdotes, religiosos y laicos descollaron algunos jesuitas que se preocuparon por la situación social de las mayorías empobrecidas y desorganizadas. Entre nosotros y entre otros, el P. Manuel Aguirre Elorriaga, habiendo obtenido el título de Doctor en historia en la Universidad Gregoriana, no se conformó con su papel de profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Interdiocesano sino que los muros del seminario se le abrieron ante el problema social, formando y organizando obreros a través de círculos obreros, ligas campesinas y la organización sindical. Así como el P. Odriozola fue llamado el apóstol de los barrios caraqueños, Aguirre sería el de los obreros. Otros compañeros jesuitas le secundaron en sus anhelos y compromiso.

Por ello en Venezuela como en otros países latinoamericanos tuvo eco la Carta del General de los jesuitas P. Juan Bautista Janssens que en 1949 llamaba a preocuparse y comprometerse con la entonces llamada “cuestión social”. Por ello se acogió a quien 10 años más tarde sería nombrado Visitador Social. P. Manuel Foyaca. El fue pergeñando la idea de la constitución en los países de América Latina de Centros de Investigación y Acción Social (CIAS) cuyo actor en Venezuela tomaría el nombre de José Gumilla, jesuita del S.XVIII, autor del Orinoco Ilustrado, sembrador de café en 1723 y fundador de las primeras reducciones jesuíticas en Venezuela. Hoy lo catalogaríamos de antropólogo y sociólogo. ¿Qué mejor epónimo para el naciente CIAS de Venezuela?

Siendo General de la Compañía de Jesús el P. Pedro Arrupe, en Lima (julio de 1966) se establecieron los primeros estatutos de los CIAS, todavía muy anclados en temas como la promoción popular y la doctrina social de la Iglesia, propios de la época. Los objetivos de los CIAS serían entre otros:

- Contribuir a la elaboración doctrinal de estructuración cristianamente inspirada de la sociedad latinoamericana.
- Elaborar, enseñar, difundir modelos de desarrollo y progreso social en colaboración con otros organismos y grupos incluso internacionales.
- Formar, estimular y orientar a personas que sean consideradas como eficaces para el cambio social.
- Asesorar a la Compañía y si lo solicitaren también al clero y a movimientos e instituciones públicas y privadas en la acción social y por suplencia promover obras y movimientos”.

Estas ideas inspiraron al naciente Centro Gumilla en 1968. Evidentemente no ha terminado su tarea. Mientras tanto el 12 de diciembre de 1966 el P. Arrupe apoyó decididamente la creación de los CIAS en carta a los provinciales de América Latina, pidiendo que no escatimaran recursos humanos y económicos para su creación y desarrollo y a los miembros de los CIAS nacientes y en proyecto les da un gran impulso al escribir que “la Compañía se fía de ustedes ya que les confía una obra única y urgente”.

Con esta misión nace el Centro Gumilla bajo la fundación y dirección del P. Alberto Micheo y el acompañamiento animante del P. Manuel Aguirre. Su salud ya deteriorada por el compromiso social y laboral hizo doblegar su cuerpo y nos dejó en febrero de 1969 con sólo 68 años de edad.

En el origen del Centro Gumilla se encuentran un grupo de jesuitas formados en disciplinas socioeconómicas: ciencias sociales, economía, historia, ciencias religiosas… Participan como docentes en universidades particularmente en la Universidad Católica Andrés Bello y a partir de la crisis de la UCAB, en la que algunos miembros del Centro Gumilla fueron actores destacados, en la Universidad de Carabobo.

Asimismo formaban parte de instituciones de investigación social y coordinaron un Survey (investigación social) para Venezuela que el P. Arrupe había impulsado en toda la Compañía. Sus reflexiones investigativas en búsqueda de nuevos modelos de desarrollo se van publicando en la revista SIC y en otros instrumentos comunicacionales de difusión. Una Venezuela distinta en justicia y solidaridad va pergeñándose desde sus análisis. El modelo es de la doctrina social de la Iglesia y la promoción social.
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